Brindar un servicio educativo al individuo y a su entorno que le permita una formación integral para lograr desarrollarse con éxito y felicidad en el mundo en que le toca vivir, basado en principios cristianos bíblico-evangélicos.
Respondiendo al ejemplo que encontramos de la vida de Jesús en Lucas 2:52, entendemos por formación integral, al desarrollo en las siguientes áreas:
Formación física: desarrollo corporal en sus distintas facetas.
Formación intelectual: desarrollo de la inteligencia, la creatividad y la cultura.
Formación espiritual: desarrollo ético, moral y social en relación con Dios y con los hombres.
Amor a Dios: Respeto a sus principios.
Amor al prójimo: Solidaridad, vocación de servicio, equidad y respeto.
Honestidad: Autenticidad, sinceridad, transparencia.
Responsabilidad: Trabajo, disciplina, esfuerzo, compromiso.
Los extraemos de la Biblia, ya que creemos que ella “… es inspirada por Dios, y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.” 2ª Timoteo 3:16
“Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará”
Proverbios 22:6 DHH
El 11 de abril de 1966 los misioneros Keneth y Ana María Evenson aceptaron el desafío de comenzar a trabajar en el área educativa. Fue así que, abrieron las puertas de un jardín de infantes que se fundó con 19 niños; nacía el Colegio Bethesda.
A ellos se une muy pronto el hermano Oscar Moreira, “el Maestro”, quien fue el gran impulsor y visionario de lo que hoy es el Bethesda.
La Institución tiene casi 60 años de historia formando niños, adolescentes y jóvenes.

La Cruz Hugonote resume simbólicamente la Trinidad y el mensaje de Cristo. Los hugonotes – en una época de costumbres licenciosas y cortesanos derrochadores – fueron ejemplo por su vida familiar, su honestidad en los negocios, su vida austera en todo aspecto.